Hoy llueve con sol y recuerdo:
yo estoy ahí sentada en una butaca
con el uniforme (cancanes, corbata, la yumper) puesto.
Vos estás arriba y de tu boca salen
palabras
y de tu cara salen
músculos
unos faciales otros
misteriosos.
Vos bailás en una pasarela de telgopor
cuando te miro las piernas sos
una garza y cuando te miro los brazos sos
un hombre de largos brazos
femeninos.
De tus ojos salen palabras
de tu voz esa música misteriosa
de tus axilas negras
hebras de pelo una ceja
para ese ojo de lechuza que late al rito
mis te rio so
de tu música.
De tus axilas bajan
pesados olores de hembra
(las nenas no tienen pelos en los sobacos)
negras hebras vienen hacia los ojos.
Yo vestía un marino hábito de pupila y deseé
tan claramente ser así
actrizbailarinagorrión desafiar
el imperio ese de la gilet
conservar bien crecidas las venas
de las abejas robar sólo la miel.
Hoy llueve con sol y te rezo:
sacudí las pulgas de viejos
escenarios / endulzate
no envejezcas bebé
licores con mierda proletaria toda hecha
de polen
y dejá la cera para las orejas
abiertos caracoles del jardín.
Fabricate / fabricanos
delicadas velas
encendé tu fuego si todo se pone
demasiado frío
fabricate / fabricanos
verdes velas que prender
una ínfima lucecita para cuando
todo esto
se haya apagado.
viernes, 14 de diciembre de 2007
Oración
Publicado por Valeria Mariquela en 2:28:00 0 voces en la cinta
Cajoncitos en el ropero Sobre las playas del suave declive
domingo, 2 de septiembre de 2007
Dorado palacio de la soledad desperdiciada
Son la una y treinta y delamadrugada
empieza el miércoles y demasiadopronto
(y cuánto hacía que no volvía por acá
si es que venir sigue siendo volver).
En lo que queda despierto
de la ciudad dormida hay:
un auto azul polarizados vidrios
misterio de conductor que gira
l e n t e m e n t e
yo andando en bicicleta prestada
las ruedas avanzando por el aire
unas calles tantas veces recorridas
tan extrañas y todo cambia
un negocio increíble
(ropitas de estrella de colina)
y un edificio increíble
(fachada de pretéritos tiempos
templo cúpula de vidrio
olimpo de la moda piernas largas)
que son el mismo lugar.
También el bar pecera nuestro
ejercicio de piano o paz pan de cada día
o sea el dueño de ese bar
(que jugó dice el dueño del bar
en la primera de River él el dueño del bar)
y algún que otro viejo y el pibe
subiendo las últimas sillas apagando
las luces del bar los picos calientes
un travesti las griegas proporciones intactas
algún que otro gato algún perro
también habría supongo caminando
la madrugada solemne del miércoles.
Lo que no había era:
un bar abierto /
un almacén abierto /
nada que interrumpiera
silencio solemne de madrugada .
¡Pero sí algunos salían de ahí
muecas decepcionadas en sus rostros de identikit!
Otro había cantado cartón lleno y la máquina
corazón de metal manoseada palanca
se había tragado esas ¡las últimas!
moneditas para los caramelos de los chicos.
Algunos entran recién y algo les queda
a esa asna versión de la esperanza se aferran
el menú de siempre alfombra tan silenciosa
cajita feliz Pandora de puertas blindadas.
Está abierto el Bingo resplandecen sus luces
con todos sus fantasmas de supermercado
resplandece neón navidad todo el año
silencio blanco y colores carnada
abierto el Paraíso de los expulsados.
Hacia ahí van y cómo los delata
temblequeo en las manos de fumador abstinente
los hombros como caparazones cerrados.
La tristeza de tantos se soluciona
en los agujeros propios o en los ajenos
les gustará eso pero nada de alegría
la mirada fija perdida en la ranura
y la mano automática masturbación necesaria
suenan en el vaso tintineo agua en la boca
aplastados cascabeles de veinticinco
y sueñan con que suene vértigo catarata de plata
pagar el gas y la luz y los acreedores
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¡Hoy por la mañana también los ví!
¡Antes de entrar al trabajo!
¡Los chicos en la escuela!
¡Entremedio de los mandados!
¡Con los ruleros puestos!
¡Con las barbas sin afeitar!
¡Llegaban en bicicleta!
¡Bicicletas sin freno despintadas!
¡De gris pintadas la bolsa en el asiento!
Rigurosa procesión de fieles
firmes en la cola debajo del sol de lluvia
del ácido que desintegra los planetas!
¡Se amontonan y más se desesperan
desesperados de antes como estaban!
Es cierto que allí los esperan
que allí los reciben los brazos abiertos.
Escuchan desde adentro ruido a llaves
se agitan como perros con ruido a bolsa de alimento.
¡Solos, locos, solos!
Esperan juntos esperan solos
que el bingo abra sus puertas
bien prendidas sus luces aún en pleno día
entre azar ese que controla un informático
desperdiciar por fin esa soledad
morir lentamente envenenados
con todos esos vasos de güisqui nacional.
Publicado por Valeria Mariquela en 21:44:00 4 voces en la cinta
Cajoncitos en el ropero Sobre las playas del suave declive